¡Una estrella en navidad!

La casa relucía, risas como locas subían y bajaban por la escalera de madera que a su paso resonaba con alegría.

El sol se asomaba por la ventana, el cielo más azul que siempre, reflejaba en el lago su inmensidad mientras los patos nadaban con tranquilidad extrema, apreciaban la vida, jugaban y después corrían al ritmo del canto feliz del gallo cantor que parecía saber porqué todo era algarabía.

Papá y mamá emocionados arreglaban con ilusión la casa, sin importar el cansancio se abrazaban y sentían que la vida en su melodía hermosa tocaba para ellos su mejor tonada.

Todo en casa cambió, con verdaderos detalles cada rincón brillaba, seres de buen corazón ayudaron para que los esfuerzos revolotearan entre ilusiones, momentos compartidos y esperaran la llegada de un ser bello que culminaba su viaje entre experiencias y aprendizajes. La realidad de un sueño se planeó con ilusión y finalmente se logró con éxito y satisfacción.

El empeño de una mujer guerrera con alas grandes y un espíritu inquieto y libre.

La hija preciosa retornaba con su ángel y especial forma de ser, su luz, alegría y carisma único, un todo para quienes le aman.

Su calor, dulzura y ternura iluminan la vida de sus padres, hermano, sobrinito, de toda la familia y amistades, ser grandioso que hace posible a través de su transparencia apreciar la fuerza de la vida y existencia de Dios en su interior. Su alma blanca colma de felicidad y amor.

Los días continuaban, era tanta la ansiedad que las horas parecían caminar en cámara lenta. Que duras y tristes son las despedidas pero que fácil se disipan cuando la llegada de quien se ama abre nuevamente la puerta de la ilusión, el regocijo y la dicha inmensa del corazón de quien espera. Volver a compartir las rutinas, el día a día, las cosas sencillas de la vida y las difíciles también hacen posible que exista aquello llamado familia, y eso son…una familia integral, donde las dificultades se superan y todos están siempre presentes cuando se necesitan. En cada uno de ellos habita continuamente la llama encendida del amor y firme creencia en ese Dios grandioso que cubre y protege, al lado de la Madre Inmaculada que a todos cuida desde el cielo.

¡Todo era fiesta! el día anhelado finalmente llegó y reunidos en la sala de espera el silencio hizo presa de cada uno. Sus ojos fijos en la puerta de llegada de los viajeros corrían presurosos divisando persona por persona que atravesaba la línea de llegada. ¡Y ahí estaba! con su sonrisa hermosa, amplia, su bello cabello ondulado, esa vitalidad y alegría que le caracterizan.

Sus brazos abiertos se fueron enredando en cada uno de sus seres queridos, las lágrimas de mamá se apresuraron a salir, al igual que las de papá que contenidas habían esperado este grandioso momento. No aguantaba más su ausencia y ahora la dicha inmensa de ver por fin a su hija querida, su compañera y amiga entrañable, su confidente y la fuerza de sus vidas.

Todo tiene un tiempo y cada momento es como un flash de sentimientos que se quedan en el ser y esos segundos de emoción hacen posible que se alimente la existencia y se pueda comprender de qué estamos hechos los seres humanos. Somos un cúmulo de etapas y situaciones que enriquecen y permiten un crecimiento interior que da sentido al paso por este mundo.

Cada estación de la vida es como una rápida película que corre en segundos y al despertar creemos que todo ha sido un sueño ya sea bueno o malo.

Por eso se debe vivir intensamente, con cautela y la seguridad de construir una historia personal que se encamine a ser guardada en los archivos de nuestra memoria y con la que tejemos el sendero grandioso de la vida.

¡Grandes sorpresas encontró la viajera tan esperada! experimentó en su corazón la dulzura de un pequeñito bebé que con sus bracitos abiertos y un mundo colmado de inocencia le ofrecía su amor. Sus ojitos la observaron con curiosidad, ternura, expectativa y curiosidad.

Un hermano emocionado y orgulloso de tener nuevamente a su lado a esa pequeña ya hecha mujer, para compartir solo lo que los hermanos pueden vivir.

Una “hermana” que le regaló la vida en su cuñada y con lágrimas de emoción le confirmó cuánto la quiere y extrañaba.

Todo fue fiesta y regocijo en esta historia. Al final un brindis bendecido por el retorno de un ser tan amado, el regalo de su presencia encendió las luces de una navidad en familia, y el nacimiento nuevamente del Niño Dios en el corazón de todos seguirá brillando como la estrella más grande de un nuevo año que se vislumbra feliz y venturoso para todos.

 

Y la aventura apenas comienza…

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*

HTML tags are not allowed.