¡Bendición Papal!

Que grande y bueno es compartir los logros y aquellas pequeñas cosas que tocan nuestra vida y nos impulsan a continuar con entusiasmo la realización de nuestros sueños. Me siento feliz cuando sé que otras personas alcanzan sus metas y en diferentes aspectos de su vida se sienten plenos. Aplaudo con el corazón sus éxitos y los tomo como propios, para dar gracias a Dios por ellos y por mi al ser partícipe indirecta de sus alegrías. No hay nada mas placentero en la vida que ver la sonrisa dibujada en el rostro de seres que amamos. Como son nuestros hijos, esposos, amigos, amigas y aún sin conocer a quien pasa a nuestro lado, pero al ver su expresión de satisfacción, es como si me inyectaran una dosis de positivismo y energía que me invade completamente. Muchas veces sus sufrimientos se pierden silenciosos en sus semblantes claros y actitudes colmadas de fe y ganas de seguir, a pesar de las duras tormentas. Compartir con todos la gran noticia de que mi libro ” A Través de la Luz” Oraciones en Poemas, llegara a manos del Santo Padre el Papa Francisco, ha sido algo muy especial en mi camino como escritora. Por mi fe y mis deseos constantes de acrecentar mi camino espiritual, este regalo de Dios me ha colmado el alma de ganas y de entusiamo para continuar plasmando mis ideas con el objetivo de que lleguen al mayor número de personas. A lo mejor para muchos, esto puede parecer algo sin trascendencia, pero jamás podrán imaginar lo que significa y seguirá significando para mi, como católica, y como una mujer sin otra pretensión, más que la de dejar huella en quien me lea. Estoy convencida que la palabra tiene una fuerza indescriptible y si todos los seres humanos encamináramos cada expresión y canalizáramos nuestras ideas en favor de un mundo mejor, seguramente las cosas comenzarían a cambiar.
Hoy el mundo se debate en abismos aparentemente insalvables y la verdad es un temor que a todos nos aqueja, las cosas parecen muy complicadas y las malas noticias están a la orden del día, pero sigo convencida que el cambio debe comenzar primero en nosotros. Dar lo mejor de sí mismos a los demás. Dejar atrás el egoismo, la competencia, los egos, y tantas otras cosas que se van expandiendo en el ambiente, hasta tocar las entrañas mismas de la tierra. Nuestras energías deben ser claras, limpias, fuertes, sanas y tan solo con verdaderas y grandes intenciones por el bien de los demás y del mundo entero. Sigamos adelante con la idea de que a la oscuridad siempre le gana la luz y con la seguridad de sabernos fuertes y grandes para vencer los obstáculos de la vida y compartir con todo nuestros logros y satisfacciones.
Seguramente la apretada agenda del Papa y sus grandes ocupaciones no le permitirán leer constantemente mi libro, pero sí me acompaña la plena seguridad, que ya algunas si no todas sus páginas fueron leídas por su santidad, razón por la cual me impartió su bendición. Una bendición que recibo con el corazón y siempre compartiré con todos ustedes.
Dios nos acompañe siempre y siga inspirando en cada uno de nosotros los mejores pensamiento y deseos en bien de la humanidad.

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